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La semana pasada se celebró una reunión del G7 sin la presencia de Rusia. La expulsión del país de esta reunión es una medida tomada por el resto de potencias como sanción por su presunto apoyo militar a los rebeldes pro-rusos en Ucrania y por la adhesión de Crimea.

Esta decisión es un error. Este tipo de cumbres sirven para reforzar la unión y colaboración entre los países participantes y para solucionar los problemas políticos a los que se enfrentan. ¿Acaso no es el conflicto en Ucrania uno de los mayores problemas que ha surgido en el seno de las principales potencias? Pues usen estas reuniones del G8 para solucionarlas.

Expulsar a Rusia lo que hace es dificultar una resolución diplomática al conflicto en Ucrania. Que es la solución más deseable. En estos momentos parece que solo Putin y Merkel están por la labor de seguir el contacto diplomático. Putin debería haber estado en la pasada reunión. Es ridículo que el G7 discuta sobre Ucrania sin la presencia de Rusia.

Además, es absurdo castigar a Rusia por sus acciones, cuando países como Arabia Saudi o Israel siguen siendo socios de la mayor parte de los pertenecientes al G7. Y todos ellos están en la ONU. La diplomacia consiste en eso. Hablar con tu enemigo, por poco que tengas en común con él, para evitar un conflicto armado de mayor envergadura.

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