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Una hipótesis defendida por los economistas favorables a las mínimas regulaciones posibles afirma que la existencia de un salario mínimo es perjudicial para el empleo. Según esta hipótesis, si un empresario necesita que alguien realice un trabajo que le va a dar un beneficio de 800€ y el salario mínimo es de 1000€, no contratará a nadie para dicho trabajo.

Alemania es uno de los pocos países europeos sin un salario mínimo genérico. El nuevo gobierno va a introducir un salario mínimo de 1.360 euros al mes. Esto es algo más del triple del salario que se cobra en un minijobs, aunque estos están limitados a 15 horas semanales. Más o menos se mantiene la proporción en cuanto a lo que se cobra por hora.

Pues bien, ¿qué pasará ahora con el empleo? En Alemania se ha llegado a decir que la introducción de un SMI provocará la destrucción de 1.7 millones de puestos de trabajo. El cálculo se basa en la presunción de que los empleos en los que actualmente se cobra por debajo del salario mínimo desaparecerán.

Pienso que seguramente haya un periodo en el que se produzca una reconversión de empleos con un salario inferior a 1360 a minijobs. Y que tras esto se produzca un aumento del salario medio en Alemania, lo que debería mejorar el consumo interno. Recordemos que mejorar el consumo interno es otro de los objetivos del nuevo gobierno.

Ya veremos que pasa. Realmente será difícil sacar conclusiones, pues una hipotética destrucción de empleo siempre podrá ser achacada a otros motivos, como un posible empeoramiento de la situación económica europea.

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