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El Partido Republicano ha tenido al gobierno de EE.UU. paralizado durante 2 semanas por su negativa a aprobar los presupuestos si Obama no retiraba su reforma sanitaria. También amenazó con negarse a subir el techo de deuda, lo que habría provocado la bancarrota de EE.UU. Al final, nada. Los chicos del Tea Party le hicieron un all-in[1] a Obama. El presidente les vio la jugada y los conservadores han perdido.

No es la primera vez que pasa algo parecido. Ya hemos vivido varias situaciones de “precipicio fiscal” y de amenazas apocalípticas sobre una futura bancarrota del gobierno norteamericano. Siempre se llegó un acuerdo, como se ha llegado ahora y como seguramente se llegue dentro del próximo fin del mundo fiscal.

El pacto era tan previsible que las bolsas y los mercados de deuda apenas se han inmutado. Obama se ha permitido el lujo de mantenerse impasible, señalando con el dedo al Tea Party, haciendo ver que el problema no lo había causado él (en Twitter ha estado usando la etiqueta #TeaPartyShutdown. )

Los republicanos han tenido que dar marcha atrás. El Tea Party ha envainado los sables y todo ha vuelto a su cauce. En el camino, los republicanos tienen cada vez menos credibilidad, la reforma sanitaria sigue adelante y Obama sale reforzado.

Como última reflexión, ¿qué clase de gente prefiere la quiebra de su país frente a garantizar sanidad para todos sus conciudadanos?

[1] En el poker, un all-in es apostarte todo el dinero que tienes en una única ronda. Se hace cuando tienes una mano inmejorable, o cuando no tienes nada, pero quieres intimidar a tu oponente y que te ceda la victoria en la ronda actual. Para los que seáis más de mús, lo más parecido sería un órdago.

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