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Hoy se han reunido las ministras de trabajo de España y Alemania. La lucha contra el desempleo juvenil ha sido uno de los temas principales del encuentro. Han presentado un plan para que 5000 jóvenes vayan cada año a Alemania a trabajar. El tratado me ha recordado a cuando un pueblo de la antigüedad entregaba anualmente a unos cuantos jóvenes como tributos a una potencia vencedora.

La misión de una ministra de empleo debería ser crear empleo en su país, no enviar a los parados a trabajar a una potencia extranjera. Veo bien los tratados de mobilidad de estudiantes y recién licenciados entre paises. Pero deben ser bilaterales. De un país a otro, y del otro al uno. Es la idea detrás los programas Leonardo y Erasmus, que me parecen magníficos. Pero en este caso, es solo un país el que da y otro el que recibe.

Esta medida va en la línea servicial y a la espera del gobierno. Hacer lo que le dicen y esperar que desde fuera solucionen los problemas. Fatima Báñez debería haber tratado de conseguir en esta reunión inversiones alemanas en nuestro territorio. Darles nuestros parados a otro país para que ellos solucionen el problema es un parche.

Por cierto. Con el nivel de paro juvenil actual, más de 900.000 jovenes, harían falta 180 años para que medidas como esta solucionasen el problema.

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