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¿Cómo iba a negarme? Era el Duque de Palma. Jaume Matas dijo estas palabras durante una entrevista con Jordi Évole que el propio Matas organizó para tratar de limpiar su imagen. La frase ha sido usada en su contra por la justicia como prueba del trato de favor hacia Iñaki Urdangarín. Error monumental por parte de Matas, reconociendo su culpabilidad en horario de máximo audiencia y por decisión propia.

La frase es terrible. Da a entender que Matas es una persona que ve la corrupción como algo normal. No pasa nada en asignar proyectos públicos a dedo. Matas era el presidente de las Islas Baleares y Urdangarín el yerno del rey. ¿Por qué no? ¿Qué hay de malo en hacerlo?

Este es el gran problema de España. No es que estemos llenos de chorizos deseando saquear las arcas públicas a la primera oportunidad. No más que en otros países, al menos. Es la sensación de normalidad al hacerlo. Seguramente muchos corruptos no eran conscientes de estar haciendo algo mal, hasta que les llegó una citación judicial.

Para unos era normal conceder a dedo contratos públicos. Para otras, era normal cobrar miles de euros en dietas por una reunión porque los albañiles también cobran pagas extras. A muchos no les resultaba raro cobrar un sobresueldo en negro. A otros les parecía lógico llevarse una comisión de tapadillo por gestionar unos cuantos EREs. O por unas concesiones para unas ITVs. ¿Por qué iba a ser raro? Si siempre se ha hecho así, desde hace décadas, desde hace muchas décadas.

Seguramente sea verdad y España no sea un país corrupto. Corrupto implica que te aproveches con malicia de tu puesto. El problema es otro. El problema es que aprovecharse de tu puesto no es algo que se haya estado haciendo con malicia. El problema es que era lo normal.

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