La reforma laboral aprobada el viernes por el Consejo de Ministros es la “más profunda de las realizadas en la historia de la democracia en España. Estamos refundando el mercado laboral”
– Alfonso Alonso, portavoz del PP en el Congreso

Hay algo que los economistas suelen repetir muy a menudo: “el mercado laboral en España no es eficiente”. Como pruebas, las cifras de paro. España siempre tiene un porcentaje de desempleo que ronda el doble de la Unión Europea. Desde luego, esto es significativo y nos dice que, en efecto, algo falla. El problema depende de muchos factores, en efecto, pero aquí voy a hablar de las famosas regulaciones del mercado laboral. Aviso desde ya, querido lector, que este artículo está escrito desde un cínico punto de vista económico-capitalista y reduciendo todo al punto de vista de los malvados mercados. Avisado estás.

Mercados de trabajo eficientes

Vamos a partir de un supuesto. El supuesto es que si el mercado de trabajo fuese eficiente, las empresas tendrían los trabajadores que necesitan, ni más ni menos, y los trabajadores podrían optar a un trabajo digno y acorde a sus gustos y preparación. Esto es discutible, pero hagamos el supuesto. Ya he dicho que estabais avisados.

Bien, empecemos por las empresas. ¿Hay algo que condicione el hecho de que una empresa contrate a un número de personas distinto del que necesita? Si, en efecto. Por un lado tenemos el coste del despido. Si una empresa tiene 50 empleados y solo necesita 45, podría no despedir a 5 empleados si el coste del despido es alto. O podría despedir a los 5 con menor coste de despido, no a los cinco menos adecuados. Por otro lado tenemos los incentivos para determinadas contrataciones. Si un empresario recibe ayudas o desgravaciones por contratar, podría contratar a más personas de las necesarias, con el objetivo de beneficiarse de dichas ayudas.

Jóvenes buscando empleo

Imaginemos a nuestra anterior empresa. Tiene 40 trabajadores y necesita 45. Pero existen una serie de desgravaciones y ayudas para contratar, por lo que contrata a 10 personas, más de las que necesita para ser eficiente. Cuando dichas desgravaciones y ayudas desaparezcan, tendrá gente de más y seguramente despida a los trabajadores con menos costo de despido, y no a los más valiosos, o se quede con un exceso de trabajadores. En ambos casos, la empresa no tiene la cantidad necesaria de trabajadores, ya sea por exceso, o por defecto. La consecuencia es que la empresa no es todo lo productiva que podría ser, ya sea por exceso o por defecto de trabajadores.

También habría que tener en cuenta que en estas empresas menos eficientes y menos productivas es más difícil que se produzcan aumentos salariales, lo cual es malo también para los trabajadores. Pero explicar esto sería salirnos un poco del tema. La idea es que una empresa con un numero de trabajadores “desajustado” es menos productiva, lo cual es perjudicial tanto para la propia empresa como para los trabajadores.

Los problemas del trabajador

Imaginemos que somos un trabajador en paro, que tiene que pagar un alquiler, las letras del coche, facturas varias, además de comer todos los días. Imaginemos que tiene hijos a su cargo. Esta persona tiene una gran necesidad de obtener ingresos. También tiene una cualificación alta, y le gustaría un trabajo acorde a la misma.

¿Qué podría hacer que haga una selección de trabajo ineficiente? Pues claramente la necesidad de ingresos. Una persona sin cargas económicas puede permitirse descartar trabajos. Una persona con cargas económicas, no puede. Y si le ofrecen un trabajo para el cual está sobrecualificado, con unas malas condiciones, pues lo aceptará, porque no tiene otro remedio.

Esto provoca que la relación entre trabajadores y puestos de trabajo no sea eficiente. O dicho de otra forma, que los españoles no estén tan satisfechos con su trabajo como en otros países de Europa ( Un 63% de satisfacción en España, frente al 79% de Noruega, el 78% de Dinamarca o el 76% de Holanda, según un estudio de Randstad)

¿Cuál sería una posible solución?

Resumiendo lo dicho hasta ahora. En mi opinión, dar ayudas a las empresas por realizar contrataciones, tener elevados y diferentes costes de despido y la situación de precariedad en la que se encuentran los parados puede tener como consecuencia un mercado laboral ineficiente, con empresas con costos laborales no ajustados y con trabajadores descontentos. ¿Cómo solucionar esto?

Primero, cortando por lo sano. Fuera ayudas a las empresas y fuera costes de despido. De esta forma, las empresas contratarán cuando lo necesiten, y despedirán cuando lo necesiten. ¿Y a cambio de esto? Pues fuertes ayudas a los desempleados, de manera que una persona en desempleo no se encuentre en una situación económica que le fuerce a elegir un trabajo no deseado. Sí, esto incluye eliminar cualquier tipo de ley del tipo “si no aceptas un trabajo, te quedas sin subsidio”. Esto tendrá un coste mayor para el estado, pero se puede compensar con la desaparición de ayudas a las empresas. Igualmente, al haberle quitado a las empresas el coste del despido, se puede incrementar los impuestos que paga la empresa por cada trabajador.

A esto se le llama flexiseguridad

Y se aplica en algunos países. El ejemplo que se suele poner es Dinamarca. País que tiene unas tasas de paro extremadamente bajas y un nivel de satisfacción laboral muy alta. Pero en general se aplica en muchos países del norte de Europa. Alemania tiene rentas sociales para desempleados. Reino Unido también. Estos países tienen, en general, costos laborales e indemnizaciones por despido reducidas.

La idea es que, aunque el trabajador tenga una indemizacion muy reducida o inexistente, no llegue a necesitarla, porque sepa que el estado va a darle seguridad.

Y el problema de España, ¿cuál es? Pues si habéis seguido mi argumentación, es sencillo de ver. Mercado poco eficiente por ambos lados. Pero el problema real, es que siempre, o casi siempre, se trata de solucionar estas ineficiencias por una parte. Es decir, para arreglar el mercado laboral de España, no basta con flexibilizar. También tienes que dar seguridad.

Y es que en España no hay flexiseguridad, como en Dinamarca. Se hacen reformas en un sentido, flexibilizar el mercado laboral, pero no se hacen reformas en el otro sentido, ofrecer seguridad, y cuando se hacen, son las primeras en ponerse en el punto de mira de los objetivos de recorte, como el subsidio para parados sin ingresos.

En definitiva. En España no avanzamos a la flexiseguridad. A lo que avanzamos es a la flexiprecariedad.

Para leer más
Sobre la flexiseguridad, un artículo en FEDEA y otro en Gara
Sobre las prestaciones a desempleados, puedes informarte sobre el Hartz IV alemán o los benefits del Reino Unido
Si quieres ver las diferencias sobre regulaciones laborales en varios países, RTVE publicó una gráfica resumen.

Licencia de las fotos:
Búsqueda de Empleo para Jóvenes. NCC Mérida, La Antigua. Foto perteneciente al Plan de Alfabetización Tecnológica Extremadura y publicada en Flickr bajo licencia CC BY-NC-ND 2.0.
Oficina del Servicio Vasco de Empleo (Lanbide). Foto realizada por Mikel Agirregabiria y publicada en Flickr bajo licencia CC BY-NC-ND 2.0.

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